La «paradoja de la productividad de la IA» plantea un desafío crítico para las empresas: a pesar de las importantes inversiones en tecnologías de IA, muchas no logran los rendimientos de productividad esperados. Este fenómeno, observado en la primavera de 2025, recuerda la paradoja identificada originalmente por el economista Robert Solow en la década de 1980 con respecto a las computadoras: «Vemos computadoras en todas partes, excepto en las estadísticas de productividad».
La clave para superar esta paradoja no es (solo) la colaboración hombre-máquina, sino más bien una comprensión profunda de los sistemas de IA que se pretende adoptar y del contexto organizacional en el que se implementarán.
Muchas organizaciones implementan soluciones de IA sin evaluar adecuadamente cómo se integran en los flujos de trabajo existentes. Según una encuesta de McKinsey de 2025, el 67 % de las empresas informaron que al menos una iniciativa de IA generó complicaciones inesperadas que redujeron la productividad general. Las empresas tienden a optimizar tareas individuales sin considerar el impacto en el sistema en su conjunto.
Existe un desfase natural entre la introducción de una nueva tecnología y la materialización de sus beneficios. Esto es especialmente cierto en el caso de tecnologías de propósito general como la IA. Como destaca una investigación del MIT y la Universidad de Chicago, la IA requiere numerosas "coinvenciones complementarias" (rediseños de procesos, nuevas habilidades y cambios culturales) antes de alcanzar su máximo potencial.
Un informe de McKinsey de 2025 revela que, si bien el 92 % de las empresas planean aumentar sus inversiones en IA en los próximos tres años, solo el 1 % de las organizaciones define su implementación de IA como “madura”, es decir, totalmente integrada en flujos de trabajo con resultados comerciales sustanciales.
Antes de implementar cualquier solución de IA, las organizaciones deben realizar una evaluación integral que responda preguntas clave:
La eficacia de la IA depende en gran medida de la cultura y la estructura de la organización donde se implementa. Según una encuesta de Gallup de 2024, entre los empleados que afirmaron que su organización cuenta con una estrategia clara para la integración de la IA, el 87 % cree que esta tendrá un impacto muy positivo en su productividad y eficiencia. La transparencia y la comunicación son clave.
Las organizaciones exitosas analizan minuciosamente qué aspectos del trabajo se benefician del juicio humano frente al procesamiento de IA, en lugar de automatizar todo lo técnicamente viable. Este enfoque requiere un profundo conocimiento tanto de las capacidades de la IA como de las habilidades humanas únicas de la organización.
Una implementación eficaz de IA suele requerir la reconfiguración de procesos en lugar de simplemente reemplazar las tareas humanas con automatización. Las empresas deben estar dispuestas a replantear por completo cómo se realiza el trabajo, en lugar de saturar los procesos existentes con IA.
El éxito de la IA no solo debe medirse por las mejoras en la eficiencia, sino también por la eficacia con la que los equipos se adaptan a las nuevas capacidades. Las organizaciones deben desarrollar métricas que midan tanto los resultados técnicos como la adopción humana.
En 2025, las organizaciones necesitan un nuevo marco para evaluar la madurez de la IA, que priorice la integración sobre la implementación. La pregunta ya no es "¿Cuánto hemos automatizado?", sino "¿Con qué eficacia hemos mejorado las capacidades de nuestra organización mediante la automatización?".
Esto representa un cambio profundo en nuestra concepción de la relación entre tecnología y productividad. Las organizaciones más eficaces siguen un proceso de varios pasos:
La paradoja de la productividad de la IA no es una razón para frenar su adopción, sino un llamado a adoptarla con mayor prudencia. La clave para superar esta paradoja reside en comprender a fondo los sistemas de IA que se planea implementar y analizar el contexto organizacional en el que se utilizarán.
Las organizaciones que logran integrar la IA con éxito se centran no solo en la tecnología, sino también en cómo esta se integra en su ecosistema organizacional específico. Evalúan cuidadosamente los beneficios y las posibles desventajas antes de adoptarla, preparan adecuadamente su infraestructura y cultura, e implementan estrategias eficaces de gestión del cambio.